Según la FESNAD (Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética) “Las Dietas Milagro son aquellas que usan estrategias variadas y argumentos pseudo-científicos para convencer de sus bondades. Se caracterizan por ser muy restrictivas en energía y desequilibradas en algunos nutrientes y por el hecho de excluir de la dieta numerosos alimentos necesarios para el organismo

En la actualidad, tenemos acceso a golpe de ratón a numerosas dietas que nos prometen una pérdida de peso rápida y pueden resultar muy atractivas, pero es necesario saber que esa bajada rápida de peso también pone en riesgo nuestra salud. Además son muy difíciles de mantener en el tiempo, por lo que con casi total seguridad sufriremos el llamado “efecto rebote” como consecuencia de la vuelta a los hábitos alimenticios anteriores.

 

Las dietas milagro más extendidas actualmente son:

DIETAS MUY BAJAS EN CALORÍAS: Son dietas que aportan de 400 a 600 kcal/día sustituyendo las comidas por batidos o barritas. Incluyen proteínas suficientes para evitar daños al organismo, pero aportan pocos hidratos de de carbono, por lo que la energía se obtiene de quemar grasas, lo que lleva un aumento en el organismo de cuerpos cetónicos. El poco aporte calórico hace que nuestro cuerpo reduzca la energía que necesita y la pérdida de peso se ralentiza. Estas dietas también producen un aumento del ácido úrico y  solo se deben realizar  en casos como la apnea del sueño en los que la pérdida de peso debe ser muy rápida, y siempre han de estar supervisadas.

DIETAS DE CARAS CONOCIDAS: Son dietas sin ninguna base científica que las sostenga, pero que las ponen en conocimiento celebridades con cuerpos esculturales consiguiendo cientos de seguidores. Sirva como ejemplo la “Dieta del Potito” que pusieron de moda grandes actrices. El seguimiento de esta dieta puede llegar a ser peligroso, ya que estos preparados están pensados para niños con mucha menor masa corporal y con diferencias metabólicas a un  adulto, y aunque sean equilibrados no se adecuan a nuestras necesidades.

DIETA DE LOS ASTRONAUTAS: Consiste en una dieta muy hipocalórica de aproximadamente unas 400kcal a base de fruta, verduras y algo de carne a la plancha. Con este tipo de dieta nuestro cuerpo tendrá muchísimas carencias nutricionales debido al poco aporte calórico y al mal reparto en nutrientes. Además no es cierto que esta dieta fuera diseñada por médicos de la NASA como he leído en algunos foros.

DIETA ATKINS: Es un tipo de dieta disociada  muy pobre en hidratos de carbono y que impide mezclar hidratos de carbono con grasas, afirmando que los hidratos de carbono impiden que las grasas se quemen. Al ser una dieta con alto contenido en grasas puede haber un aumento de colesterol, problemas en la vesícula y aumento del ácido úrico por el contenido en proteínas. El metabolismo de este tipo de alimentación nos deja unos residuos llamados cuerpos cetónicos que pueden incluso causar el coma.

DIETA HIPERPROTEICA: Este tipo de dieta es quizás la más extendida hoy día, siendo su nutriente principal las proteínas, llegando incluso a existir varias fases y en una de ellas eliminar por completo los hidratos de carbono. Una de las consecuencias de esta dieta en nuestro organismo es la acidificación del mismo, debido a la disminución del pH que puede incluso afectar a funciones neuronales y sobrecargar órganos vitales como el riñón y el hígado. Puede producir también una mayor cantidad de excreción de orina, por lo que existe un poco de deshidratación, siendo pues muy importante beber bastante agua en la realización de una dieta de este tipo.

Miles son las dietas que nos hacen creer que la pérdida de peso no requiere esfuerzo ni mantenimiento, cuando un cambio de hábitos en la alimentación que la haga equilibrada, hace que el paciente comience a perder peso de manera sana.  Y ese peso además será difícil de recuperar gracias a la nueva educación alimentaria que se ha recibido. No te dejes engañar, consulta a un dietista-nutricionista.

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